Tengo que presentar a un nuevo personaje, que había llegado a mi historia bastante antes pero nunca había aparecido en tantos capítulos seguidos. Se llama Gato, y tiene tantas cualidades que para acabar su descripción podría comenzar una cuarta historia.
Es un Gato atlético, deportista, cualquier gatita coqueta estaría loca por él, no solamente por su físico, esos ojos claros y ese cuerpo fuerte, si no por su forma de ser, por tener esa bomba de dulzura y bondad dentro de él que explota cada vez que alguien a su al rededor lo necesita. Y no se lo cree, la ambición tira de él y no se acepta.
Gato tiene una afición poco común, un don que muchas personas aparentan tener. Él pinta, pero no garabatos, él expresa con colores y sombras lo que siente, sus ganas, sus victorias y sus derrotas. Y ambos nos entendemos, de la misma forma que me escapo en las letras, él se escapa y es feliz en su pintura. Y su firma grita su nombre, y deja claro quién es y guarda una historia en cada pared rota. Como nadie. Él lo hace como nadie.
Y ha sufrido mucho, ha ganado batallas, ha mantenido su fuerza intacta mientras otros ni siquiera la empleaban y se rendían antes de empezar. Y ha logrado convertirse en lo que ahora es, una increíble persona, alguien que merece sentirse feliz en cada momento de su vida, mirarse al espejo y sonreír a su reflejo sin preocuparse por nada más que volver a hacerlo el día siguiente. Gracias, Gato. Me alegro mucho de haberte conocido.
Lady Lola

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