domingo, 14 de agosto de 2011

Segunda historia: fuegos. La cena

Quiero dedicar esta entrada a Coral, un nuevo personaje con la que creo que viviré increíbles momentos este año. Aún recuerdo las partidas de ajedrez, nuestra historia y nuestras divertidas indagaciones sobre geología con los libros de tu padre...

Sora se sentó en el lugar que le indicaron las doncellas y miró a su alrededor. Tenía a Hanzel en frente, a su derecha a Apolo y a su izquierda una chica que tras mirar de cerca identificó como la que había empezado a llorar al oír los golpes.
Irvin y Jairo se sentaban dos asientos más a la derecha de Hanzel, y ambos miraban a Sora; el primero, con preocupación, el segundo, con media sonrisa.
Terror se situó frente al extremo de la mesa más alejado de Sora, en una especie de trono hecho a base de cojines dorados y escarlatas. La chica se sintió incapaz de volver a mirarle a los ojos después del pánico que había sentido al tenerle tan cerca, y examinó la cubertería. Era de oro macizo, y los platos de porcelana estaban decorados con motivos de hojas trazando espirales en los bordes. Terror no tenía plato enfrente.
Las doncellas atravesaron una puerta pequeña que había en uno de los laterales de la sala y  se pasearon de un lado a otro sirviendo vino en las copas. Sora observó aquella puerta y supuso que sería la cocina.
Observó el líquido rojo de su copa, con desconfianza, y vio cómo Jairo alzaba la suya hacia ella y bebía. Tragó saliva.
El rey gruñó, y los platos y las copas temblaron encima de la mesa. Sora se preguntó si estaría hambriento, y qué forma tendrían las doncellas de saber qué le ocurría en cada momento para satisfacer sus necesidades. Aquello le preocupó, pues al fin y al cabo aquel sería su cometido.
La doncella que se había dirigido a ellos para darles la bienvenida estaba de pie a un lado del dragón, y Sora se fijó en que, a pesar de sus esfuerzos por disimularlo, temblaba. Vio como extraía un frasquito de su delantal y se esparcía parte de su contenido por la ropa. Sora comprendió que se trataba del perfume. Un fuerte aroma afrutado llegó hasta ella y le provocó una arcada que se apresuró a reprimir.
Los nueve sirvientes restantes sentados al rededor de la mesa conversaban en voz baja con su compañero de al lado; alguno incluso había probado el vino de su copa. Sora dirigió su mirada hacia la chica que estaba sentada a su izquierda y contempló con lástima sus ojos grises anegados en lágrimas. Debía de tener unos tres años menos que ella, tal vez trece o doce. Tenía el pelo castaño, liso y de aspecto suave. La redondez de su cara dulcificaba su expresión atemorizada, y numerosas pecas recorrían sus mejillas y su nariz, dándole un aspecto vagamente infantil. Le preguntó su nombre en voz baja.
-Bea - respondió la niña con un hilo de voz.
-No pasa nada, Bea. Todo va a salir bien...
Sora sintió conmovida cómo la niña buscaba su mano bajo la mesa y se la apretaba con fuerza. Se preguntó si tendría familia o si no le quedaba nadie en la aldea que sufriera por ella. Era bastante normal que un niño creciera solo; la mayoría perdían a sus padres al servicio del rey Terror. Sora se había criado en casa de su tío, pero era un hombre huraño que nunca le guardó cariño, de modo que no sentía pena por no volver a verle. A él tampoco le ocurriría lo mismo.
Más doncellas llegaron de la cocina con bandejas repletas de comida; pavo asado, carnes, pescados al horno, ensaladas, cremas, guisos y todo tipo de frutas y salsas. Dos bestias como las que habían sacado a Sora de su celda hicieron su aparición  llevando una enorme bandeja dorada con una campana encima que ocultaba lo que había en su interior. Al ver de nuevo a los monstruos, la chica sintió un escalofrío.
Se preguntó qué habría en la campana, y vio cómo Irvin la observaba impasible y el resto de los guardianes bajaban la mirada hacia la servilleta de tela que descansaba sobre sus rodillas. Un intenso hedor, más fuerte aún que el del perfume de la doncella que todavía flotaba en el ambiente, llenó la sala y los ocho sirvientes dirigieron la mirada hacia la bandeja que las bestias depositaron frente al dragón.
-¿Qué es eso?- preguntó Bea.
Sora tuvo un horrible presentimiento y volvió el rostro de Bea hacia ella, para que no viera la bandeja.  Ella trató de zafarse, curiosa, pero la chica susurró:
-No mires, Bea...
Las bestias destaparon la bandeja y Sora contempló horrorizada cinco cadáveres apilados unos encima de otros, formando una grotesca montaña sobre la bandeja. Los ojos del rey relampaguearon hambrientos.
-¿Quiénes son?- le preguntó a Apolo. El chico se inclinó hacia ella y susurró:
-Cada año, Terror manda apresar diez chicos y diez chicas para que sean sus sirvientes. Después de pasar ciertas pruebas en las que se determinan los cinco mejores de cada género, los cinco chicos y las cinco chicas restantes se convierten en su cena- explicó Apolo señalando al dragón con una cabezada. Terror emitió un gruñido placentero y comenzó a devorar los cuerpos, bajo la aterrorizada mirada de los nuevos sirvientes.- Siempre se deja a las chicas para el postre. Tienen la carne más tierna- añadió con voz neutra, y luego dirigió una mirada fugaz al cuello de la chica, medio en broma. Clavó sus ojos violeta en los suyos y enarcó una ceja. Sora apartó la mirada, un poco cohibida.
Estaba aterrada, asqueada y a la vez apenada por lo que Apolo le había contado. Hasta que no vio al dragón devorando los cuerpos, no supo apreciar seriamente la enorme suerte que tenía de seguir viva. Acarició la mejilla de Bea, que permanecía quieta con la cabeza apoyada sobre la tela de su vestido, pálida y con los ojos muy abiertos. Finalmente parecía estar de acuerdo con Sora en que era mejor no mirar.
-Es enormemente injusto- murmuró Apolo contra su pelo- pero si se tiene suerte, como te ha ocurrido a ti, tendrás mejor vida de lo que puedas imaginarte. A Terror le da igual lo que hagan sus sirvientes mientras le atiendan cuando lo necesite. Normalmente se va a dormir temprano, y aprovechamos para hacer fiestas por las noches.
Sora sintió un zapato de Hanzel bajo la mesa rozando ligeramente la falda de su vestido, y al mirarle descubrió que había estado escuchando la conversación que mantenía con Apolo.
-Te vendrás a alguna, ¿verdad, preciosa?
Sora apartó la mirada con exasperación y trató de ocultar el rubor de sus mejillas dejando resbalar hacia delante varios mechones de su pelo. Apolo y Hanzel se miraron y sonrieron divertidos.
La chica apenas comió, al contrario que el resto de los sirvientes. Debían estar tan hambrientos que ni si quiera la repugnancia que habían sentido al ver la cena del rey había conseguido privarles de aquel colosal banquete. Sora levantó la mirada y vio los ojos de Irvin clavados en ella y su comida en el plato, intacta. El chico la miró detenidamente y luego esbozó media sonrisa. Sora apartó la mirada hacia la crema de calabaza que descansaba en su plato, e ignoró el agradable cosquilleo que recorrió su espalda.

2 comentarios:

  1. Bueno ser devorado por Terror es lo normal en estos días, ni siquiera hace falta ser una bella y delicada joven vestal para ello. Sólo se requiere ser engullido por el metro, oír las conversaciones de otros a través del móvil y a un volumen injustificado, comprobar el desprecio con el que te trata la funcionaria de turno cuando vas a solicitar la tarjeta sanitaria europea o asomarte al quiosco de prensa y ver que lo de Somalia no tiene arreglo posible... Terror en estado puro que se cuela por las rendijas de nuestra indiferencia o abulia, cuando las conversaciones no dan para más o nuestra curiosidad se abandona hundida en el sillón de orejas, tragando televisión infame de personajes infames... En este punto hay veces, pequeños momentos de lucidez, donde es mejor ser parte de los platos de Terror antes que servirle en la cena de los tiempos, vivo, sí, pero moribundo de por vida.
    Eres un lujo en mi vida, un regalo inesperado y cada día más gratificante, eres de las personas que me saca del mundo dominado por el Terror necio en el que, de vez en cuando, vivimos. Muuuchos besos.

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  2. impresionaaannteeE!!te sales! ya me enseñarás que truco tienes :)

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