martes, 28 de junio de 2011

Segunda historia: fuegos. Jairo

Irvin, Hanzel y Apolo le dirigieron una última mirada antes de abandonar la sala. Jairo, obedeciendo órdenes, se había quedado para vigilarla. Estaba tumbado en el sofá y jugueteaba con un hilo de uno de los cojines sin apartar su mirada amarilla de los ojos de Sora.
-Lo has hecho muy bien, guapa- murmuró- Ahora solo te queda esperar.
-¿A dónde han ido? ¿Qué pasa conmigo ahora?
-Pues han ido a informar a Terror de que ya tenemos la última doncella. Ahora irán a matar a las que queden en el calabozo y luego te prepararán para la cena. Te van a poner muy mona, ya verás.
-¿Para qué? ¿Qué tengo que hacer en la cena?
-De momento no creo que tengas que hacer nada- Jairo cambió de postura y sonrió- Hoy es la cena de inauguración. Se presentan a Terror a los nuevos sirvientes y él da su aprobación.
Sora bajó la mirada y examinó las baldosas. Sentía el corazón martilleándole en las sienes, a pesar de lo que acababa de decirle Jairo, estaba muerta de miedo.
-No tienes que ponerte nerviosa, Sora -Jairo se giró hacia ella y la chica pudo percibir un brillo de compasión en sus pupilas.- Aquí donde nos ves, todos hemos pasado por lo que estas pasando tú ahora.Y digan lo que digan, descubrirás que ser sirviente es divertido. Terror no necesita muchas cosas, y estamos todo el día de fiesta en fiesta con los otros sirvientes.
-¿Cuántos sirvientes hay?- se le escapó a Sora.
-Hay cinco generaciones, diez sirvientes en cada una, de los cuales cinco son mujeres y la otra mitad hombres. La quinta generación ocupa la primera planta del castillo, y se encarga de la limpieza y la cocina. La componen ancianos que dejarán de servir a Terror en la próxima selección de sirvientes. Cuando llegan chicos y chicas nuevos, Terror se come a los que ya no sirven.-añadió contestando a la pregunta que asomaba a sus labios- La cuarta generación ronda los cincuenta años, y al igual que la tercera, en la que son más jóvenes, sirven en el ejército.
La segunda generación (la mía) y la primera (la tuya) son los asistentes del rey. Los cinco chicos de la segunda pasan a ser sus sirvientes personales, y se les llama "guardianes". Somos nosotros cuatro, y un quinto guardián que no conoces porque siempre está con el rey.
A Sora se le ocurrió pensar que debía de ser un rey débil o demasiado poderoso para necesitar tanta protección, pero ni se le pasó por la cabeza decirlo en voz alta. Las puertas se abrieron y entraron Irvin, Hanzel y Apolo acompañados de dos doncellas de aspecto mucho más joven que Sora, ambas con pecas y unas extrañas pestañas negras y largas de muñeca de porcelana.
-Ven con nosotras, niña- dijeron a la vez con una voz suave y aguda- Vamos a prepararte para la cena.

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